La mamá de mi hijo será mi mujer

Capítulo 17



Capítulo 17

Capítulo 17


Capitulo 17


Con eso, los ojos de Gregory comenzaron a enrojecer, como si estuviera a punto de llorar también,


Tessa no esperaba que tuviera una reacción tan grande. De ahí que se sintiera culpable, y también sintiera lástima por el chico. Al instante, se secó las lágrimas mientras decía:


-Eso no es cierto. Lloré porque recordé algo del pasado. Cariño, no tiene nada que ver contigo.


Con eso, se limpió las lágrimas y cargó a Gregory en sus brazos.


El pequeño en sus brazos era suave y adorable, y uno no podía evitar querer mimarlo. «¿Cómo podría alguien soportar culparlo, aunque fuera un poco?»


Gregory aún no estaba preparado para creerlo, pero cuando vio que Tessa volvía a ser la de siempre, se relajo. Entonces, le rodeó el cuello con sus brazos y le dijo:


-No llores. Te protegeré si te acosan, así que no llores más. Me sentiré mal.


Tessa sintió calor en su corazón mientras Gregory la consolaba.


-Muy bien, contaré contigo.


Mientras los dos hablaban, Tessa secó a Gregory con una toalla. El chico tenía un olor agradable, y su simpático pijama con temática de vaca, unido a sus exquisitos rasgos, no hacían más que realzar su ternura.


Mientras Tessa lo miraba, podía sentir que su corazón se derretia. Lo abrazo y se negó a soltarlo.


-¡Cariño, eres demasiado lindo! Nunca he visto un niño tan lindo como tu.


– Tú también eres muy bonita. Eres la dama más bonita que he visto.


Gregory se alegró mucho de recibir elogios y, a su vez, elogió a Tessa.


-Eres muy bueno con las palabras. – Tessa se rio al verlo.


En ese momento, Nicholas acababa de terminar un cigarrillo y subía las escaleras a grandes zancadas. Acababa de llegar a la puerta de la habitación cuando vio a los dos charlando alegres.


Gregory se inclinó hacia el abrazo de Tessa mientras preguntaba:


-¿Puedo dormir contigo esta noche?


-Eh… – Tessa dudó, incapaz de aceptar de inmediato Ella misma estaba bastante dispuesta, pero primero debía obtener la luz verde de Nicholas.


Nicholas entró despacio. Cuando Gregory vio a su padre, de inmediato le pidió permiso.


-Papá, ¿puedo dormir con la señorita bonita esta noche?


Nicholas no quería defraudar al chico, así que separó sus finos labios y dijo:


-Ya que está aquí, señorita Reinhart, supongo que tendrá que acompañar a Greg durante un tiempo más. Rara vez se acerca tanto a otras personas, ya ve.


Tessa no esperaba que él estuviera de acuerdo, y ahora sentia aún más curiosidad, «¿Por qué había cambiado tanto de actitud?>>


Esa noche, Tessa acompañó a Gregory a dormir, y también le contó un cuento para dormir. Nicholas, por su parte, se sentó tranquilo en un sofá junto a ellos.


Las suaves palabras de la mujer resonaron en sus oídos, sus frases acentuadas con un tono particular que resultaba un poco atractivo,


Mientras Nicholas escuchaba, poco a poco sintió que su voz coincidía con algunas voces de su memoria, pero tampoco se sentia real al mismo tiempo.


Hace seis años, la pequeña y débil figura de la mujer era como una frágil flor. Su respiración era tan entrecortada que casi se rompía, y además emitía unos débiles sonidos con su voz ronca.


Había pasado demasiado tiempo, así que Nicholas apenas podía recordarlo. Sin embargo, en ese momento tuvo una sensación de familiaridad.


Examinó a Tessa con una mirada escrutadora. La mirada de sus ojos se oscureció al intentar ver a través de la mujer


Tessa consiguió que Gregory se durmiera, luego se bajó rápido de la cama y le susurró a Nicholas:


-Presidente Sawyer, está dormido.


-Buen trabajo. Cuando las palabras salieron de sus finos labios, Nicholas se levantó y se preparo para salir de la habitación de Gregory. Tessa, naturalmente, lo siguió.


Cuando salieron, Nicholas se quedó frío junto a la puerta mientras decía con despreocupación:


-Puedes quedarte en la habitación de invitados junto a la de Greg.


Tessa asintió.


-Entendido. Perdona la intromisión. Ya me voy. -Con eso, salió por la puerta y al fin dejó escapar un enorme suspiro de alivio.


Por razones desconocidas, siempre que se encontraba cara a cara con Nicholas, sentía una especie de fuerte presión. Además, siempre le parecía que los ojos de Nicholas parecían muy oscuros y profundos, albergando un abismo espantoso en su interior.


Ahora que estaba sola en una habitación, estaba bastante más relajada. Se quitó rápido la ropa y fue a bañarse al baño.


Mientras tanto, Nicholas también había vuelto a su propia habitación. De repente recordó que era la primera vez que Tessa se quedaba a dormir y que era probable que no hubiera traído una muda de ropa.


Tras dudar un poco, se dirigió a su armario y eligió una camisa limpia. «Supongo que tendré que prestarle mi camisa».


Pronto llegó a la puerta de la habitación de invitados. Al principio llamó con cuidado, pero no hubo respuesta después de un rato, así que solo abrió la puerta y entro.


Cuando entró, escuchó el sonido de un secador de pelo procedente del baño. Tessa parecía haber terminado de bañarse y se estaba secando el pelo.


Nicholas sostuvo la camisa en la mano mientras se dirigía al baño. Para su sorpresa la puerta no estaba cerrada.


Tessa estaba de espaldas a la puerta del cuarto de baño con una toalla envuelta alrededor de su cuerpo. Su larga melena negra bailaba en el aire caliente.


Inconscientemente, Nicholas desvió la mirada, pero alcanzó a ver una mancha en el cuerpo de Tessa, cerca de la escapula. Había una mariposa roja sobre su piel, con las alas desplegadas y lista para emprender el vuelo



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